Cada día, millones de personas se exponen de manera prolongada a niveles elevados de ruido en diferentes entornos laborales como, por ejemplo, construcción e industria, y también en sectores de ocio como la hostelería y espectáculos. Las consecuencias de sufrir niveles altos de ruido en nuestros oídos pueden ser graves e irreversibles, como la pérdida de audición y sufrir enfermedades cardiovasculares. Es por ello que el Reglamento UE 2016/425, sobre EPI, establece el ruido como un riesgo de Categoría III, la categoría de riesgos de más alta gravedad, al nivel de las caídas en altura o la radiación ionizante.

Por ello, la legislación establece que las empresas deben llevar a cabo acciones preventivas para prevenir el riesgo, ya sea mediante el control de la fuente del ruido, limitando el tiempo de exposición, y, cuando estas medidas no son suficientes, la utilización de Equipos de Protección Individual (EPI) de protección auditiva.

No obstante, proporcionar al personal laboral un EPI auditivo no es suficiente para garantizar una protección efectiva. No sólo es suficiente llevar a cabo una selección adecuada de un EPI seguro, conforme con la legislación y normativa, ni tampoco utilizarlo correctamente según las instrucciones del fabricante. Existe un aspecto esencial para que el EPI brinde la protección deseada y para la que está diseñado: el ajuste correcto del EPI. Un protector auditivo mal ajustado perjudica sus prestaciones para atenuar el ruido, pudiendo eliminar completamente la capacidad de protección, e incluso exponiendo a la persona a riesgos adicionales no contemplados previamente.

Para garantizar que el trabajador o trabajadora reciba el nivel de protección deseado, existen diferentes metodologías de pruebas de ajuste (fit test) para cuantificar la atenuación que usuarios y usuarias reciben del protector auditivo.

Importancia del ajuste correcto

Cuando un fabricante diseña y produce un equipo de protección individual auditiva, lo hace para que brinde protección según un ajuste, uso previsto y condiciones determinadas. Las prestaciones de protección del equipo se ensayan en laboratorio según dichas condiciones, por lo que el equipo proporcionará protección si se ajusta y utiliza según el fabricante en unas condiciones determinadas.

Por tanto, los datos de atenuación de los protectores auditivos que proporcionan los fabricantes son calculados en base a los resultados obtenidos en condiciones de laboratorio, que no tienen por qué ser las mismas que las condiciones reales en el entorno y práctica de trabajo. En estas condiciones reales de trabajo, uno de los aspectos que influyen de manera determinante en la protección del EPI es el ajuste.

Algunos factores que pueden intervenir en el ajuste del equipo de protección auditiva pueden ser, por ejemplo:

  • Variabilidad anatómica del canal auditivo y oídos de la persona, siendo diferentes el izquierdo y el derecho.
  • Errores en la colocación por parte del/la usuario/a. En tapones, por ejemplo, podría ser una inserción incorrecta en el canal auditivo, no consiguiendo un sellado adecuado.
  • Movimiento durante la actividad laboral que pueda provocar un desajuste del equipo.
  • Uso de otros equipos de protección, como gafas, cascos, equipos de protección respiratoria, etc., cuyo ajuste puede interferir con el del equipo de protección auditiva.
  • Desgaste o deterioro del equipo de protección auditiva, que puede perjudicar el ajuste.

Estos factores, y otros muchos pueden provocar un ajuste incorrecto del equipo de protección auditiva. El mal ajuste puede provocar consecuencias, como, por ejemplo:

  • Exposición excesiva al ruido.
  • Exposición a riesgos adicionales no contemplados previamente.

Ajuste según el tipo de protector

Como ya se ha comentado, el ajuste de los protectores auditivos se debe llevar a cabo según las instrucciones del fabricante, comprobando dicho ajuste. No obstante, la metodología y forma de ajuste del equipo varía en función del tipo de protector auditivo. A continuación, se muestran las características de ajuste para los dos tipos principales de EPI auditivos.

Orejeras

  • Son más fáciles de ajustar que los tapones.
  • Algunas requieren un ajuste específico, como las orejeras acopladas a cascos.
  • Si las orejeras disponen de casquetes diferentes para cada oído, se debería comprobar que están en la posición correcta.
  • Su ajuste y colocación se debe llevar a cabo según indique el fabricante.

Tapones

  • El ajuste de los tapones es más complejo.
  • Se deben insertar correctamente en el canal auditivo según indique el fabricante.
  • Cuando se utilizan, es posible que se aflojen por el movimiento. Por ello, según indique el fabricante, se pueden llevar a cabo comprobaciones periódicas de ajuste.
  • El tapón debe estar totalmente limpio, siendo necesario manipularlos con las manos pulcras.
  • Si se dispone de tapones únicos para cada oído, se debería comprobar que están en la posición correcta.

Pruebas de ajuste

Las pruebas de ajuste consisten en una serie de procedimientos que permiten comprobar que el protector auditivo brinda la protección deseada. Estas pruebas no sustituyen a los ensayos llevados a cabo por el fabricante en laboratorio, simplemente son complementarias para validar el funcionamiento in situ del equipo.

Existen diversos tipos de métodos de pruebas de ajuste, y los propios fabricantes en muchas ocasiones diseñan métodos específicos para un producto o gama de productos. A continuación, se destacan los principales tipos de pruebas:

  • Según el principio físico:
    • Mecánicos: Se evalúa el ajuste, la colocación, el sellado físico del equipo.
    • Acústicos: Se evalúan la atenuación del sonido que proporciona el equipo.
  • Según las características de la evaluación:
    • Subjetivos: Están basados en la percepción del sonido de la persona.
    • Objetivos: Están basados en la medición física del nivel de sonido.
  • Según si están diseñados para probar un producto o una gama de productos. Suelen ser definidos por el fabricante.

Métodos de pruebas de ajuste

Existen diversos métodos de pruebas de ajuste de los protectores auditivos. A continuación, se destacan los más relevantes.

  • Micrófono en oído real (MIRE) o medición acústica con micrófono en el oído: Método objetivo basado en mediciones acústicas fuera y debajo del protector auditivo.
  • Métodos audiométricos: Métodos subjetivos basados en la percepción del umbral de audición sin y con el protector auditivo.
  • Método de equilibrio de volumen: Método subjetivo que se basa en la capacidad de percibir el mismo volumen de sonido en ambos oídos.
  • Métodos de fuga acústica y de aire. Métodos objetivos que comprueban el sellado de los tapones.

Conclusión

La exposición al ruido es un riesgo laboral de máxima gravedad, reconocido así por la legislación europea como de Categoría III. Por ello, la prevención únicamente no se puede limitar únicamente al suministro de los equipos de protección auditiva, sino que se debe garantizar que los equipos brinden las prestaciones de protección deseadas para las que han sido diseñados.

El ajuste correcto es determinante, ya que un error en la colocación o un mal ajuste pueden reducir significativamente la eficacia del EPI, dejando a la persona sin protección o expuesta a riesgos adicionales no previstos. Para garantizar el ajuste correcto, las pruebas de ajuste resultan fundamentales, ya que permiten evaluar de manera objetiva o subjetiva las prestaciones reales del protector en cada persona y en condiciones reales de trabajo.

En definitiva, la protección auditiva exige un enfoque integral que combine una selección adecuada con el ajuste, uso y mantenimiento correctos según indique el fabricante. Únicamente así se asegura que los equipos cumplan su cometido de preservar la salud y la seguridad contra los efectos irreversibles del ruido.

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