El proceso de selección de un EPI de protección ocular y facial puede parecer sencillo: identificar el riesgo y escoger unas gafas, una pantalla o una protección integral. Pero si entramos a analizar con detalle este aparente sencillo proceso surgen múltiples preguntas, como ¿Qué tipo de protector es el adecuado? ¿son suficientes unas gafas o una pantalla?, ¿Qué diferencia existe entre una protección ocular y una facial?, ¿Qué significan los códigos que aparecen marcados en la montura o en la lente?, ¿Cómo saber si el EPI es compatible con el resto de equipos utilizados?
La selección no consiste, por tanto, en escoger un determinado diseño de protector, sino en encontrar un equipo cuyas prestaciones respondan a los riesgos presentes y a las características reales de la tarea.
Tomando como punto de partida la evaluación de riesgos, que permite determinar qué peligros pueden afectar a los ojos o a la cara y qué nivel de protección resulta necesario, aparecen una serie de cuestiones o dudas frecuentes que conviene resolver antes de seleccionar el EPI.
¿Cómo saber qué protección ocular o facial es necesaria?
En primer lugar, la pregunta que hay que hacerse no es qué gafas son necesarias, sino contra qué riesgos se deben proteger los ojos o la cara.
El protector ocular o facial se debe seleccionar teniendo en cuenta aspectos como la naturaleza del riesgo, su gravedad, la frecuencia y duración de la exposición, las características del puesto de trabajo y sus condiciones ambientales, la tarea a llevar a cabo, las características de la persona, la necesidad de utilizar otros EPI simultáneamente y las exigencias de la propia tarea.
Existen diversos riesgos que pueden requerir protección ocular o facial, como por ejemplo los siguientes:
- Proyección de fragmentos, partículas gruesas, finas, polvo o gases.
- Proyecciones y/o contacto con sólidos calientes, metales fundidos.
- Exposición a temperaturas extremas.
- Radiaciones (UV, Infrarrojo, espectro visible, láser, etc.).
- Polvo y aerosoles.
- Salpicaduras de líquidos o productos químicos, microorganismos.
Por ello, no existe un protector universal que resulte adecuado para todas las situaciones. Dos puestos aparentemente similares pueden requerir soluciones diferentes si cambian los riesgos, las condiciones de trabajo, la persona expuesta al riesgo o la duración de la exposición.
¿Qué diferencias existen en la utilización de los diferentes tipos de equipos de protección ocular y facial?
Otra de las cuestiones habituales consiste en determinar qué área de los ojos y/o la cara debe cubrir la protección, en función obviamente de la zona expuesta al riesgo y la naturaleza de este último.
- Gafas de montura universal: pueden ser adecuadas cuando el riesgo se limita fundamentalmente a la órbita del ojo. Pueden proteger contra impactos de partículas a baja velocidad, por ejemplo.
- Gafas de montura integral: pueden cubrir un área facial más extensa que la órbita ocular. Pueden brindar protección contra impactos de partículas a velocidad media o salpicaduras de líquidos, por ejemplo.
- Pantalla facial: puede ser necesaria cuando es necesario proteger el área correspondiente a la cara completa, desde la frente al mentón. Pueden brindar protección contra impactos de partículas a gran velocidad, contacto con sólidos calientes o salpicaduras de metales fundidos, por ejemplo.
Por este motivo, la protección no debe valorarse únicamente por el aspecto exterior del EPI. Es necesario comprobar qué zona de protección proporciona y qué prestaciones ofrece frente al riesgo identificado.
¿Qué significan las zonas de protección mínima?
La norma EN ISO 16321-1, sobre requisitos generales para los equipos de protección ocular y facial, establece diferentes áreas relacionadas con la cobertura que puede brindar la protección ocular y facial.
Estas zonas indican hasta dónde se extiende la protección y ayudan a relacionar el diseño del EPI con la superficie que necesita quedar protegida.
De forma general, determinados diseños de protección ocular podrían cubrir cada zona de protección ocular y facial. No obstante, no conviene identificar automáticamente un determinado diseño con una única zona: lo relevante es que brinde la protección deseada contra el riesgo al que los ojos y/o cara están expuestos.
¿Qué ocurre cuando existen varios riesgos al mismo tiempo?
En muchos puestos de trabajo no existe un único peligro. Una misma operación puede combinar, por ejemplo, riesgo de impacto y exposición a radiación, o salpicaduras y partículas.
En estos casos, es necesario verificar que el equipo seleccionado proporciona conjuntamente las prestaciones necesarias y que su combinación no genera incompatibilidades o limitaciones.
La norma de referencia, la EN ISO 16321-1 de hecho contempla precisamente la posibilidad de que un mismo protector incorpore diferentes prestaciones y códigos de protección.
La selección debe realizarse, por tanto, a partir de todos los riesgos identificados en la evaluación.
¿Cómo se puede comprobar que el EPI es seguro y tener la garantía de que va a brinda la protección necesaria?
Una vez identificados los riesgos, tenemos que comprobar que el EPI seleccionado es seguro y va a brindar la protección deseada contra dichos riesgos identificados.
Aunque no hay un método totalmente infalible, el uso adecuado de la información que tenemos a nuestra disposición en el equipo, puede resultar de suma utilidad. Las herramientas disponibles para esta comprobación son:
- Permite identificar determinadas características y prestaciones del EPI.
- Documentación que acompaña el equipo, como la declaración UE de conformidad y el folleto informativo, por ejemplo. Esta documentación aporta información más completa sobre el producto y su conformidad con los requisitos aplicables.
La selección debe contrastarse con esta información y con las necesidades determinadas en la evaluación de riesgos.
Por ello, no resulta suficiente con que un protector parezca resistente, de buena calidad o tenga un diseño que visualmente transmita una elevada protección. Las prestaciones relevantes tienen que venir respaldadas por la información correspondiente.
¿Cuál es el significado de los códigos que aparecen marcados en los equipos de protección ocular y facial?
Una de las dudas más frecuentes aparece precisamente al observar el marcado del EPI. En dicho marcado nos encontramos diferentes letras, números y símbolos que identifican diferentes prestaciones, campos de utilización o características del protector.
Estos códigos indican aspectos como, por ejemplo:
- Uso previsto,
- resistencia al impacto,
- protección contra líquidos, sustancias químicas,
- protección contra partículas grandes, finas, polvo, gases,
- protección contra calor radiante, metales pesados y sólidos calientes,
- resistencia al empañamiento,
- etc.
Por tanto, interpretar correctamente el marcado es una parte importante del proceso de selección. No se trata de buscar simplemente cuantos más códigos mejor, sino de comprobar que la codificación presente en el marcado del EPI corresponda con los riesgos contra los que se desea proteger.
¿Qué importancia tiene la clase óptica?
La calidad óptica también forma parte de la selección. Un protector puede ofrecer una protección adecuada frente a un determinado riesgo y, al mismo tiempo, presentar unas características ópticas que condicionen su utilización.
La clase óptica proporciona información sobre las propiedades ópticas del protector y debe considerarse especialmente cuando el EPI se utiliza durante períodos prolongados o cuando una visión clara y estable resulta importante para ejecutar la tarea con precisión.
La selección debe buscar, por tanto, un equilibrio entre las prestaciones de protección y las necesidades visuales asociadas al trabajo.
¿Cómo influye la resistencia al impacto en la selección de los equipos de protección ocular y facial?
No todos los equipos de protección brindan el mismo nivel de resistencia mecánica.
El nivel necesario dependerá de factores como la velocidad de impacto, la masa, temperatura, etc.
Además de la velocidad de impacto, la temperatura ambiental a la que se ha llevado a cabo dicho impacto, es de especial relevancia si el impacto se realiza a temperaturas extremas o no. De hecho, la norma EN ISO 16321-1 contempla esta posibilidad estableciendo diferentes campos de uso en función de estas condiciones.
Es importante destacar que seleccionar un nivel inferior al requerido puede dejar a la persona insuficientemente protegida. En cambio, seleccionar un nivel superior al necesario puede perjudicar el confort.
La resistencia al impacto constituye, por ello, uno de los aspectos que deben comprobarse cuando existe riesgo de proyección de partículas o fragmentos. El marcado permite identificar las prestaciones correspondientes y relacionarlas con los usos previstos.
La pregunta adecuada no es simplemente el equipo de protección es resistente a impactos, sino qué nivel de protección frente al impacto se requiere en función de la evaluación de riesgos y qué prestaciones brinda el equipo seleccionado.
¿Se puede utilizar protección ocular si necesito gafas graduadas?
En caso de que la persona necesite corrección visual, y necesite para ello utilizar lentillas o gafas graduadas, es importante indicar que dichas gafas con corrección visual por sí solas no constituyen un equipo de protección individual, por lo que no van a brindar protección contra los riesgos. Para ello, habitualmente se utilizan soluciones como gafas de protección ocular con corrección visual o equipos de protección ocular y facial compatibles superpuestos a las gafas graduadas.
Existen diferentes soluciones, y la elección dependerá de las características del usuario, del protector y de la graduación necesaria. También es importante comprobar que la solución adoptada no compromete la protección, el campo de visión, la comodidad ni la compatibilidad con otros equipos.
¿Es compatible el protector ocular y/o facial con el resto de EPI?
Un protector ocular o facial rara vez se utiliza de forma aislada. En muchos puestos se combina con casco de protección, protectores auditivos, equipos de protección respiratoria, ropa de protección u otros EPI.
La compatibilidad entre equipos es especialmente importante porque la interacción entre ellos puede modificar sus prestaciones, perjudicar su correcto ajuste, dificultar su utilización o generar molestias que favorezcan un uso incorrecto.
Antes de seleccionar el conjunto, conviene comprobar que los diferentes elementos pueden utilizarse simultáneamente sin que uno interfiera con la función protectora del otro. Es el fabricante, indicándolo en la documentación que entrega con el EPI, quien establece qué equipos son compatibles con el EPI de protección ocular y/o facial y viceversa.
¿Hasta qué punto importan la comodidad y la ergonomía?
La protección tiene que poder utilizarse durante las condiciones reales de trabajo. Un protector excesivamente pesado, incómodo, inestable, que perjudique la visión, o dificulte determinadas tareas puede terminar siendo utilizado de forma incorrecta o incluso dejar de utilizarse.
La comodidad no sustituye a las prestaciones de protección, pero sí forma parte de una selección adecuada. El mejor EPI desde el punto de vista técnico pierde buena parte de su utilidad si no resulta viable para las condiciones reales de uso.
Cuando un equipo de protección ocular y facial resulta cómodo se favorece su utilización durante toda la jornada laboral y se reduce el riesgo de que la persona que lo utilice no se lo retire.
¿Cuándo hay que sustituir un protector ocular o facial?
Otra duda frecuente es determinar cuándo un protector ha llegado al final de su vida útil o cuándo hay que reemplazarlo si se han producido algún daño o deterioro.
Es el fabricante quien establece cuál es la vida útil del EPI y cómo se deben llevar a cabo las comprobaciones, inspecciones, mantenimientos y cuidados, quién y cómo se deben llevar a cabo las reparaciones y cómo se deberá retirar y desechar.
¿Qué tratamientos de las lentes pueden ser importantes?
Los tratamientos aplicados a las lentes pueden aportar características adicionales que resulten relevantes en determinadas condiciones de trabajo.
Entre ellos, los tratamientos más relevantes suelen ser antiempañamiento, antirrayado, antirreflectante, hidrofóbicos, oleofóbicos, etc. Su aplicación dependerá de aspectos como los riesgos, el entorno de trabajo, la tarea, etc.
Los tratamientos contribuyen a mejorar la durabilidad y el confort de los equipos de protección ocular y facial, pero no sustituyen al mantenimiento adecuado del equipo que establece el fabricante.
¿Qué tipos de filtros se pueden utilizar para proteger contra la radiación?
Cuando el riesgo está relacionado con radiación óptica, la selección presenta una dificultad adicional: no todos los filtros brindan protección contra los distintos tipos de radiación.
En el momento de la selección, nos vamos a encontrar con diferentes tipos de filtros que se pueden incorporar al equipo de protección ocular y/o facial, en función de la radiación contra la que se pretende proteger, como los siguientes:
- Filtros ultravioleta.
- Filtros infrarrojos.
- Filtros solares de uso laboral.
- Filtros para soldadura.
- Filtros para soplado de vidrio.
En estos casos, la selección debe partir de la fuente de radiación y de las condiciones concretas de exposición. En el marcado y la documentación del fabricante tendremos la información para identificar el tipo de protección y comprobar si corresponde con el riesgo identificado.
Conclusión
El proceso de selección de un equipo de protección ocular y/o facial surgen multitud de dudas o cuestiones frecuentes, es un proceso muy complejo en el que se requiere tener en cuenta multitud de aspectos y cuestiones. Por ello, surgen habitualmente dudas y cuestiones para poder llevar a cabo este proceso de selección adecuadamente y poder disponer del EPI que necesitemos.
Una selección adecuada debe encontrar el equilibrio entre la protección contra el riesgo, adecuación a la persona, comodidad, ergonomía, compatibilidad con otros EPI, adecuación a las condiciones de trabajo, etc., de forma que el equipo brinde las prestaciones necesarias y pueda utilizarse correctamente durante toda la tarea.
Para ello, existen numerosas herramientas que facilitan el proceso de selección, entre ellas el marcado y la documentación suministrada por el fabricante, que permiten conocer las características, prestaciones y requisitos del EPI. A esta información se suman los recursos elaborados por diferentes organizaciones e instituciones, tanto públicas como privadas, como el Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST) y ASEPAL, que pone a disposición, desde hace más de 30 años, la Guía del EPI, una herramienta concebida para simplificar la elección de estos equipos y facilitar el acceso a información actualizada sobre sus características y requisitos.




