Mi salud, mi derecho: El poder de los EPI para protegernos a todos

La salud es algo que todo el mundo desea y que nadie quiere perder, pero ¿alguna vez se han preguntado qué significa exactamente? La Organización Mundial de la Salud (OMS), tiene un concepto de la salud que va más allá de la ausencia de enfermedad, incluyendo el “completo bienestar físico, mental y social”.

En este Día Mundial de la Salud de 2024, bajo el lema «Mi salud, mi derecho», la OMS defiende el derecho de todas las personas a acceder a servicios de salud, educación e información de calidad, así como a agua potable, aire limpio, buena alimentación, vivienda digna y condiciones laborales y ambientales decentes.

Más allá de la protección básica

Un EPI adecuado no solo protege al usuario de riesgos específicos, sino que también contribuye a su comodidad, bienestar e incluso a su productividad. Un EPI que se ajusta a las necesidades y características individuales del trabajador, como talla, complexión, estado de salud y condiciones del trabajo, ofrece una mayor protección, facilita su uso y contribuye a que la persona que lo utilice se sienta protegida.

Todos y cada uno de nosotros, en nuestro día a día, utilizamos un número considerable de EPI que nos protegen de los grandes o pequeños riesgos que podemos encontrarnos en nuestro entorno. Todos los días utilizamos manoplas para horno, gafas de sol, cascos para bicicletas, protectores para artes marciales, patinaje, hockey, fútbol…y algunos también calzado de seguridad, guantes de protección, cascos de seguridad, tapones auditivos, chaquetones para bomberos, etc.

En el ámbito laboral, todo el mundo tiene derecho a estar debidamente protegido frente a los riesgos existentes, y no sólo para evitar un accidente con consecuencias inciertas (no todos los accidentes graves ocurren en el trabajo) y que dé al traste con nuestra salud.

Cuando acudimos a nuestro punto de venta de EPI habitual, tenemos el derecho a que nuestro equipo cuente con todas las garantías de salud y seguridad que establece el Reglamento (UE) 2016/425.

¿Por qué es importante la adaptación de los EPI?

Todas las personas que han debido y aún deben utilizar un EPI durante su jornada de trabajo comprenden la importancia de que el equipo que les acompañará durante todas esas horas se adapte a ellas, y no al revés. La pandemia también ha revelado que el foco del EPI, su razón de ser última no es sino la persona que lo llevará, lo usará o lo sujetará, la persona a la que debe brindar la protección necesaria.

Un equipo que no se ajuste a la persona que lo va a utilizar para protegerse del riesgo, puede ser menos susceptible a ser usado por introducir molestias e incomodidades que hagan imposible su uso. Adicionalmente, existen tipos de EPI cuya funcionalidad depende de un ajuste hermético entre la fisionomía de la persona y el EPI: la protección auditiva y la protección respiratoria.

Si los equipos que vamos a usar son excesivamente pesados o no se adaptan debidamente a la fisionomía de las personas que lo van a usar, o no permiten una adecuada transpiración, ejercerán un factor estresante sobre la persona que hará que, antes o después, la persona deje de utilizar el equipo.

Y es que a nadie se le puede pedir que se someta a la tortura de soportar un EPI excesivamente incómodo, durante toda su jornada laboral (o el tiempo que lo vaya a usar), todos los días de su vida. Afortunadamente, los fabricantes llevan muchos años invirtiendo recursos en poner a disposición de los usuarios EPI más ligeros, más resistentes, más ergonómicos y transpirables. Por lo tanto, el apostar por este tipo de EPI, sin duda, contribuirá a la mejora del bienestar de aquellos que deban usar un EPI y, por lo tanto, se estará contribuyendo a una mejora de la salud de la población en general.

Por ello, resulta esencial desarrollar métodos y programas dentro de las organizaciones que identifiquen los parámetros que harán que el EPI se adapte a los usuarios y que establezcan sistemáticas de trabajo que puedan asegurar de la forma más objetiva posible que el EPI se adapta a la persona que lo va a llevar.

La selección de un EPI que se adapte a las personas que lo usarán supondrá mejoras en aspectos decisivos para asegurar una protección adecuada como, por ejemplo:

  • Eficacia: Un EPI correctamente adaptado ofrece una mayor protección contra riesgos específicos, reduciendo el riesgo de accidentes y enfermedades.
  • Comodidad: Un EPI adaptado a las características físicas del trabajador facilita su uso y reduce la fatiga, aumentando la comodidad y la productividad.
  • Salud: Un EPI que se ajusta a las necesidades específicas del trabajador previene riesgos para la salud a corto y largo plazo, minimizando posibles irritaciones, alergias o problemas de salud asociados a un uso inadecuado.

¿Cómo garantizar la adaptación de los EPI?

Para asegurar una adaptación del EPI a la persona que lo llevará, es fundamental realizar una evaluación de riesgos para cada puesto de trabajo, considerando sus características físicas, estado de salud y las condiciones del puesto.

Basándose en la evaluación individual, se debe seleccionar el EPI más adecuado para cada caso, teniendo en cuenta las características del equipo (tipo de protección, talla, materiales, etc.).

Por último, las personas tienen derecho a recibir formación específica sobre el uso correcto del EPI, incluyendo su ajuste, mantenimiento y almacenamiento.

El tomar las debidas precauciones para asegurarnos de que el EPI que se va a utilizar, sea conforme a la legislación, supone el tener la tranquilidad de que al menos contamos con una protección adecuada frente a una serie de riesgos.

La contribución que un EPI puede tener a la salud de la persona que lo lleve, va más allá del nivel de protección que le ofrece frente a uno o varios riesgos. Un EPI que sea capaz de adaptarse a las condiciones particulares de la persona que lo usa y a las características de la tarea en la que se va a utilizar el equipo, contribuirá a una mejora del bienestar.

El compromiso de ASEPAL y sus empresas asociadas con la investigación, innovación y el desarrollo de mejores equipos y procesos, contribuirá decididamente a una mejora de la salud de todas las personas en el amplio sentido que este concepto tiene en un día tan importante como hoy.

En este Día Mundial de la Salud y la Seguridad en el Trabajo, hagamos un llamado a la acción para garantizar el derecho a condiciones laborales seguras y EPI adecuados y adaptados para todos. ¡Mi salud, mi derecho!