El uso de Equipos de Protección Individual (EPI) es un pilar esencial de la prevención de riesgos laborales en cualquier entorno de trabajo. No obstante, durante décadas el diseño de los EPI se ha llevado a cabo según las características antropométricas masculinas, generando limitaciones importantes en aspectos clave como el ajuste, la comodidad y la eficacia para las mujeres. Estas carencias se agravan en las trabajadoras embarazadas, cuya fisionomía y necesidades cambian de forma progresiva durante la gestación.
En España, el Real Decreto 773/1997 establece las disposiciones mínimas de seguridad y salud relativas a la utilización de EPI por los trabajadores. Aunque la legislación establece que se debe garantizar la protección contra riesgos laborales, no aborda de forma específica la adaptación del EPI a las condiciones de embarazo o lactancia, dejando un vacío técnico y operativo que las empresas deben resolver mediante medidas de adaptación individual.
Por tanto, el desarrollo de EPI inclusivos para embarazadas representa un avance importante hacia una prevención más eficaz, humana e igualitaria, combinando el cumplimiento normativo con el diseño ergonómico, la sostenibilidad y la innovación textil.
Problemas de los EPI no adaptados correctamente a mujeres embarazadas
El embarazo implica una serie de cambios físicos, como el aumento del volumen abdominal, la variación del centro de gravedad, la retención de líquidos y la alteración postural, que pueden afectar a la adaptación de los EPI.
Si una mujer embarazada utiliza un EPI no adaptado correctamente, se pueden producir problemas como:
- Ajuste deficiente: La mayoría de los EPI están diseñados según tallajes estándar masculinos, lo que provoca incomodidad, presión abdominal o limitaciones en la movilidad.
- Distribución del peso inadecuada: Equipos como chalecos, arneses o cinturones pueden ejercer presión sobre zonas sensibles o afectar a la postura.
- Tejidos poco transpirables o rígidos: En el embarazo se producen cambios hormonales que pueden producir alteraciones en la sensibilidad térmica. Para estos casos, los tejidos técnicos pueden permitir una adecuada regulación de calor y humedad.
- Dificultad en el uso y la retirada de prendas: Al producirse fatiga y reducción de movilidad por el embarazo, se pueden requerir cierres accesibles, elásticos o ajustables.
- Estética irregular: En ocasiones, las trabajadoras embarazadas se ven obligadas a utilizar prendas no homologadas o adaptadas de forma improvisada, generando una sensación de exclusión o desigualdad.
Las consecuencias de estos problemas suponen, por un lado, una reducción en la eficacia del EPI, y, por otro, un aumento en la incomodidad y estrés físico de la trabajadora embarazada, afectando tanto a su seguridad y salud como la del feto.
Ejemplos de riesgos derivados del uso de EPI no adaptados en mujeres embarazadas
A continuación, se muestran algunos ejemplos de riesgos que se pueden producir por un ajuste inadecuado de los EPI en caso de embarazo:
- Compresión abdominal o lumbar.
- Sobrecarga térmica.
- Aumento de la fatiga.
- Aumento del riesgo de caídas.
- Reducción de la capacidad de concentración.
Por el contrario, utilizar un EPI correctamente adaptado mejora la seguridad, la confianza y la productividad, reduciendo las bajas médicas.
Asimismo, estas mejoras contribuyen a la retención del talento femenino en sectores tradicionalmente masculinizados, como la construcción, la minería o la industria pesada.
Diseño ergonómico e inclusivo para mujeres embarazadas
El diseño de los EPI debe partir de un enfoque antropométrico, ergonómico y funcional para cualquier EPI, y de manera especial para los EPI destinados a mujeres embarazadas. Algunos de los principios de diseño pueden ser:
- Ajuste progresivo: El EPI se debe poder adaptar al crecimiento abdominal y a cambios morfológicos durante el embarazo, pudiéndose utilizar, por ejemplo, cinturas ajustables con bandas elásticas y cierres de velcro.
- Confort térmico y transpirabilidad: Los tejidos deben ser transpirables, ligeros y con propiedades de regulación térmica y transpirables, para evitar la acumulación de calor y humedad.
- Seguridad: Los EPI deberían brindar las mismas prestaciones, como de resistencia mecánica, antiestática, visibilidad, etc., que sus equivalentes estándar. Además, se pueden requerir refuerzos en zonas críticas como rodillas, codos, hombros, etc., y los cierres deberían ser seguros contra enganches y desajustes.
- Libertad de movimiento: Se debería permitir la movilidad natural, reduciendo el esfuerzo postural, evitando restricciones en caderas, abdomen y espalda. Utilizar refuerzos ergonómicos o paneles puede mejorar la estabilidad y la distribución del peso.
- Uniformidad estética: Los EPI para trabajadoras embarazadas deberían mantener la misma imagen corporativa y profesional que el resto de personal, reforzando el sentido de pertenencia e igualdad de trato.
Tecnología para EPI adaptados
Se ha avanzado en el desarrollo de materiales textiles y tecnología para que los EPI adaptados para mujeres embarazadas combinen protección y confort. A continuación, se muestran ejemplos de tecnologías destacadas en este campo:
- Tejidos multielásticos que se adaptan al cuerpo sin deformarse.
- Prendas ajustables, mediante velcro o elásticos y refuerzos flexibles para adaptarse al crecimiento abdominal.
- Materiales técnicos: Los tejidos deberían ser transpirables, ligeros y con propiedades de regulación térmica, hidrófugos, etc., evitando la acumulación de calor y humedad.
- Membranas transpirables.
Ejemplos de innovación internacional
El avance hacia los EPI inclusivos no se está produciendo únicamente en España, a nivel internacional existen multitud de proyectos e iniciativas como una que se ha llevado en Sudáfrica, desarrollando una línea completa de EPI para mujeres embarazadas y manteniendo la estética corporativa de la empresa, promoviendo así la integración de las trabajadoras.
El éxito de la iniciativa radica en la aplicación de principios de ergonomía, sostenibilidad y cumplimiento normativo, demostrando que la inclusión puede impulsar la innovación técnica.
Experiencias similares se están desarrollando en Reino Unido, Canadá y Australia, donde la normativa está empezando a incorporar parámetros de diversidad corporal y necesidades específicas de las mujeres trabajadoras.
¿Qué medidas se pueden implementar por parte de las empresas?
Las acciones o medidas a llevar a cabo por las empresas para avanzar hacia una implementación de EPI inclusivos pueden ser múltiples y diversas. A continuación, se muestran algunos ejemplos:
- Evaluar las necesidades específicas de las trabajadoras embarazadas mediante estudios antropométricos, por ejemplo.
- Colaborar con fabricantes para desarrollar prototipos ajustables y certificados.
- Realizar pruebas con usuarias para verificar la ergonomía, comodidad y seguridad del diseño.
- Incluir criterios de género e inclusión en las políticas de compra y homologación de EPI.
- Promover la formación y sensibilización sobre la importancia de los EPI inclusivos.
Conclusión
La adaptación de los Equipos de Protección Individual (EPI) a las necesidades de las mujeres embarazadas representa un avance esencial en la prevención de riesgos laborales. Los EPI tradicionales, diseñados según patrones masculinos, pueden comprometer la seguridad y el bienestar de las trabajadoras gestantes, por lo que el desarrollo de equipos ergonómicos, ajustables y transpirables permite mantener la protección sin sacrificar la comodidad ni la movilidad. Incorporar tecnologías textiles innovadoras y diseños que respeten la estética corporativa contribuye, además, a reforzar la igualdad y la integración en el entorno laboral.
A nivel internacional, en países como Sudáfrica, ya se están llevando a cabo iniciativas para la adaptación de los EPI a las necesidades de las trabajadoras embarazadas. En España, aunque la normativa no establece requisitos específicos para el embarazo, la legislación obliga a adaptar el puesto y los equipos a las características individuales de cada persona.
Las empresas que implementen EPI inclusivos no solo cumplen con la legislación, sino que contribuyen a crear entornos laborales más seguros, sostenibles y equitativos. Apostar por el diseño inclusivo implica reconocer la diversidad como un valor técnico y humano, impulsando la innovación, la productividad y la retención del talento femenino en sectores donde su participación ha sido tradicionalmente minoritaria.




