Emisiones de motores diésel. Nuevos límites de exposición

La  invención del motor de combustión supuso una auténtica revolución para el mundo de la automoción, aunque la invención del casi desconocido Rudolf Diesel, en 1893, tardaría algún tiempo en permitir el transporte de personas y mercancías con un menor consumo de combustible. La generalización del motor diésel en regiones del mundo, como Europa, ha conllevado ciertas ventajas. 

Sin embargo, las emisiones de los motores diésel, son un agente cancerígeno para los humanos según la clasificación de la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer (IARC). Estas emisiones contienen partículas y gases que pueden afectar a la salud respiratoria y cardiovascular de las personas expuestas.

El Real Decreto 665/1997, sobre la protección de los trabajadores contra los riesgos relacionados con la exposición a agentes cancerígenos durante el trabajo, modificado por el Real Decreto 427/2021, establece un valor límite de exposición diaria para las emisiones de motores diésel de 0,05 mg/m3 en fracción respirable. 

El valor límite entró en vigor el 21 de febrero de 2023 para todos los sectores excepto la minería subterránea y la construcción de túneles, que tendrán hasta el 21 de febrero de 2026 para adaptarse. Esto implica que los empleadores deberán realizar una evaluación del riesgo por exposición a las emisiones diésel y adoptar medidas preventivas para reducirlo al mínimo.

El Real Decreto 427/2021, establece un valor límite de exposición diaria para las emisiones de motores diésel de 0,05 mg/m3 en fracción respirable

En esta entrada del blog pretendemos dar algunas pautas que nos ayudarán a abordar de forma más óptima la protección de los trabajadores frente a este tipo de contaminante.

¿Qué tipo de personas están más expuestas a los efectos de las emisiones por motores diésel?

Los trabajadores que están expuestos a las emisiones de motores diésel tienen un mayor riesgo de desarrollar cáncer de pulmón y otras enfermedades respiratorias. Algunos sectores donde se puede producir esta exposición son la minería subterránea, la construcción de túneles, conductores profesionales, operadores de cabinas de peajes, reparación y mantenimiento de vehículos, y control de tráfico, entre otros.

¿Qué medios hay disponibles para la protección de las personas expuestas a las emisiones de motores diésel?

Para cumplir con este valor límite y proteger la salud de los trabajadores expuestos a emisiones de motores diésel es necesario realizar una evaluación y prevención de los riesgos siguiendo las recomendaciones de la Guía técnica para la evaluación y prevención de los riesgos relacionados con la exposición a agentes cancerígenos o mutágenos en el trabajo del Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST) . Esta guía proporciona criterios e información técnica para identificar las fuentes y vías de exposición, medir las concentraciones ambientales, aplicar medidas preventivas y realizar una vigilancia sanitaria adecuada.

Entre las medidas preventivas que se pueden adoptar se encuentran:

  • Sustituir o reducir el uso de motores diésel por otras fuentes de energía menos contaminantes.
  • Mantener y revisar periódicamente los motores diésel para optimizar su funcionamiento y reducir sus emisiones.
  • Ventilar adecuadamente los espacios donde se generen o acumulen las emisiones de motores diésel, utilizando sistemas mecánicos o naturales.
  • Evitar el arranque innecesario o prolongado de los motores diésel en espacios cerrados o poco ventilados.
  • Limitar el acceso y el tiempo de permanencia en las zonas donde se produzcan o concentren las emisiones de motores diésel.
  • Utilizar equipos de protección individual (EPI) adecuados cuando no sea posible eliminar o reducir suficientemente la exposición por otros medios.

¿Qué tipo de EPI pueden utilizarse para la protección de las personas expuestas a motores diésel?

Ya que el valor límite de exposición diaria para las emisiones de motores diésel es de 0,05 mg/m3 en fracción respirable, una vez que se han recurrido a todas las soluciones que veíamos anteriormente, la utilización de EPI constituirá la única barrera que nos permitirá asegurar la salud y la seguridad de las personas expuestas a estas emisiones contaminantes. 

La exposición a motores diésel puede causar irritación ocular, en aquellas situaciones en la que el nivel de emisión sea elevado. En estos casos, la utilización de gafas de protección de montura integral contra la exposición a gas y polvo fino (campo de uso 3 según la EN 166:2001) puede prevenir estas irritaciones.

Sin embargo, debemos tener presente que los principales daños para la salud serán consecuencia de la inhalación de las emisiones de motores diésel. Las emisiones contaminantes de los motores diésel constituyen una mezcla de partículas de carbono y gases (principalmente diversos óxidos de nitrógeno, CO2 y compuestos orgánicos volátiles), por lo que sería necesaria la utilización de equipos de protección respiratoria filtrantes equipados con filtros NO-P3 (código de color de marcado: azul, según EN 14387).

Realización sistemática de pruebas de ajuste: la clave en la selección y uso de protección respiratoria 

Para garantizar una correcta protección es necesario que estos EPI se ajusten adecuadamente al rostro del usuario. Para ello es recomendable realizar pruebas de ajuste que comprueben que no hay fugas entre el equipo filtrante y la cara del usuario. 

Estas pruebas pueden ser cualitativas (basadas en detectar un agente oloroso o con cierto sabor amargo o dulce) o cuantitativas (basadas en medir la concentración del agente dentro y fuera del equipo filtrante). Las pruebas de ajuste deben realizarse antes del primer uso del EPI y periódicamente después para asegurar su eficacia. Las pruebas pueden ser cualitativas o cuantitativas, dependiendo del método empleado para detectar las fugas.

En entradas previas de nuestro blog, hemos destacado la importancia del ajuste hermético de los equipos de protección respiratoria (EPR) para garantizar su eficacia en la protección contra sustancias perjudiciales. Las pruebas de ajuste, que son evaluaciones objetivas que miden el ajuste entre el EPR y la cara del usuario, son un factor crítico para lograr este objetivo.

La realización sistemática de pruebas de ajuste en las personas que deben utilizar un EPR en su trabajo no sólo proporciona la seguridad de que el EPR seleccionado proporcionará una protección eficaz contra los riesgos presentes en el lugar de trabajo, sino que también asegura el cumplimiento de las obligaciones establecidas en el Real Decreto 773/1997.

A continuación, proporcionamos algunas claves importantes acerca de las pruebas de ajuste:

  • Las pruebas de ajuste pueden ser cualitativas o cuantitativas, y las cuantitativas ofrecen una medición más precisa.
  • Las pruebas de ajuste deben realizarse antes de que el EPR sea entregado, y deben repetirse anualmente o cuando cambien las características faciales del usuario.
  • Las pruebas de ajuste deben ser realizadas por operadores capacitados y deben ser una parte integral del programa de protección respiratoria.

En conclusión, el equipo de protección respiratoria (EPR) es fundamental para proteger a las personas de los riesgos para la salud y seguridad en el trabajo que se derivan de la exposición a sustancias peligrosas transportadas por vía aérea. 

Para que el EPR sea efectivo, es necesario que cumpla con los requisitos del Reglamento (UE) 2016/425 y que se seleccione en función de la anatomía del usuario. Además, las pruebas de ajuste deben ser realizadas de manera sistemática para asegurar su eficacia en la protección contra riesgos laborales.

ASEPAL se encuentra a disposición para brindar asistencia a todos los responsables de salud y seguridad en el trabajo, resolviendo cualquier duda que puedan tener sobre el proceso de selección y uso del EPR.