Cada día, miles de personas trabajadoras de todos los sectores se enfrentan a riesgos que pueden dañar seriamente sus ojos, como partículas proyectadas, salpicaduras químicas, radiación, vapores, presión mecánica, visualización de pantallas, etc. Estos peligros parecen invisibles, pero sus consecuencias pueden ser muy graves, conllevando la pérdida total de visión e incluso la muerte. En España, según datos del Ministerio de Trabajo, aproximadamente 10 personas a la hora sufren una lesión ocular y 2 a la semana una lesión grave, lo que da una idea de la relevancia de la protección ocular. Lo que mucha gente no es consciente es que estas lesiones se pueden prevenir en la gran mayoría de los casos utilizando los protectores oculares adecuados.
La protección ocular y facial no es un simple accesorio, es un componente vital de la seguridad laboral, y por ello, es esencial llevar a cabo una correcta selección del equipo adecuado y utilizarlo siguiendo en todo momento las indicaciones del fabricante.
Una lesión ocular va más allá de un simple parte médico. Sus consecuencias pueden ser físicas y fisiológicas graves, llegando a causar abrasiones corneales, cuerpos extraños incrustados, quemaduras químicas, traumas por impacto, pérdida de visión e incluso la pérdida total del globo ocular. Las repercusiones se extienden al día a día personal, provocando incapacidad laboral temporal o permanente, dificultades para leer o conducir, y desencadenando problemas de salud mental como depresión, ansiedad, frustración y pérdida de autoestima.
Los riesgos varían significativamente según el sector:
- Entornos Industriales y Construcción (soldadura, carpintería, mecánica):
- Proyecciones de partículas sólidas (alta o baja velocidad).
- Proyecciones de partículas finas, polvo o gases.
- Proyecciones y/o contacto con sólidos calientes o metales fundidos.
- Salpicaduras de líquidos o metales fundidos.
- Radiaciones (UV, Infrarrojo, láser, etc.).
- Trabajo frente a pantallas, provocando Síndrome Visual Informático o fatiga visual digital.
- Riesgos biológicos.
- Riesgos químicos.
¿De qué herramientas se dispone para brindar protección adecuada?
Una de las herramientas fundamentales para garantizar la seguridad de trabajadores y trabajadoras es la utilización de equipos de protección individual (EPI) que brinden protección ocular y facial seguros conformes con la normativa aplicable.
Durante las dos últimas décadas, la norma EN 166 ha sido el referente indiscutible en la protección ocular y facial. Dicha norma, se considera norma armonizada con presunción de conformidad. Es decir, es una norma cuyo cumplimiento garantiza que el equipo es conforme con los requisitos esenciales del Reglamento (UE) 2016/425 sobre EPI.
No obstante, la evolución de la tecnología, la evaluación de riesgos laborales y la necesidad de una referencia más amplia y específica han llevado a una transformación con la llegada de la norma EN ISO 16321-1, que entró en vigor en 2022, y que sustituirá a la norma EN 166 y otras normas. La norma EN ISO 16321-1 también goza de presunción de conformidad con el Reglamento (UE) 2016/425.
Con el objetivo de facilitar la adaptación del sector, como fabricante y organismos notificados, al cumplimiento de la nueva norma, la Comisión Europea concedió un período de transición entre las normas a las que sustituirá la norma EN ISO 16321-1. El citado período de transición de convivencia entre ambas normas finaliza, sin posibilidad de nueva prórroga, el día 11 de noviembre de 2025.
EN 166: Norma de referencia durante más de 20 años
La norma EN 166 entró en vigor en 2002. Establece los requisitos y características técnicas para protectores oculares y faciales contra diversos riesgos. Su carácter abierto y menos específico le ha permitido adaptarse bien durante estas dos décadas.
En esta norma quedan fuera de su ámbito de aplicación la protección contra radiaciones ultravioleta (UV), infrarrojos (IR), soldadura, radiaciones ionizantes y protección solar. Los protectores que brindan protección contra estos riesgos debían ser conformes respecto a su normativa específica.
Con el paso del tiempo, la tecnología, los procesos, los entornos, las tareas de trabajo, los riesgos, etc., han ido evolucionando y, a pesar de la capacidad de adaptación de la norma EN 166, era necesario elaborar una nueva norma que se adaptara a la situación actual y al estado de la técnica.
EN ISO 16321-1: Un enfoque moderno y global
La norma EN ISO 16321-1, en vigor desde 2022 y modificada en 2023, nace con el propósito de ser una referencia esencial más amplia, detallada y adaptada al estado de la técnica. Constituye la primera parte, en la que se establecen requisitos generales para protectores oculares y faciales, constituye una de las que conforman la serie de la norma EN ISO 16321, que aplican a diferentes equipos de protección ocular y facial más específicos.
¿Cuáles son las mejoras y diferencias destacadas?
La norma EN ISO 16321-1 establece una serie de cambios y mejoras, entre los que se destacan:
Ámbito de aplicación y requisitos
En primer lugar, se amplía el campo de aplicación. La norma EN ISO 16321-1 amplía su alcance a las radiaciones ultravioleta (UV), infrarrojas (IR), protección solar, e incorpora la protección en tareas de soplado de vidrio.
Hasta ahora han existido normas específicas de protección contra radiaciones ultravioleta (UV), infrarrojas (IR) y protección solar, que son las normas EN 170. EN 171 y EN 172, respectivamente, que también han estado conviviendo con la norma EN ISO 16321-1 y cuya presunción de conformidad también finaliza el día 11 de noviembre de 2025, al igual que la norma EN 166.
Además, en las diferentes partes de la serie de la norma EN ISO 16321, se contemplan las diferentes aplicaciones adicionales:
- EN ISO 16321-2. Requisitos adicionales para soldaduras y técnicas afines. Sustituye a la norma EN 175.
- EN ISO 16321-3. Requisitos adicionales para protectores de malla. Sustituye a la norma EN 1731.
- prEN ISO 16321-4 (en preparación). Requisitos adicionales para riesgos biológicos. De nueva creación, no sustituirá a ninguna norma. Actualmente no ha concluido su elaboración.
Requisitos enfocados en la persona
La norma EN ISO 16331-1 establece requisitos más detallados y específicos sobre prestaciones ópticas y físicas, mejorando las prestaciones de protección de los equipos.
Además, refuerza el enfoque en la persona que va a recibir la protección que brinda el EPI, dando mayor protagonismo a la protección que debe recibir quien utilice el equipo, ayudando a llevar a cabo una selección del EPI adecuada, en la que la persona debe ser uno de los ejes centrales.
Evaluación mejorada
La norma EN ISO 16321-1 introduce métodos de ensayo renovados y más específicos que permiten evaluar con mayor precisión los distintos requisitos de protección, y enfocándose con mayor claridad en la evaluación de riesgos específicos, ayudando en el proceso de selección del equipo en la parte correspondiente a las condiciones reales de trabajo.
Diseño y fabricación
El mayor enfoque en la persona de la norma EN ISO 16321-1 en la persona se manifiesta en el diseño y la ergonomía de los protectores oculares. El confort, la compatibilidad con otros EPI y la adaptabilidad al/la usuario/a son aspectos esenciales para asegurar que la protección sea adecuada, eficaz y continua.
Actualización tecnológica
La norma EN ISO 16321-1 tiene en cuenta los últimos avances tecnológicos y científicos, asegurando que los protectores oculares fabricados conformes a esta norma estén actualizados al estado de la técnica. Esto permite disponer de equipos más seguros, eficientes y adaptados a las exigencias actuales de los entornos laborales.
Marcado e información suministrada por el fabricante
La EN ISO 16321-1 establece nuevos requisitos sobre el contenido del marcado y de la información que debe suministrar el fabricante, con el objetivo de facilitar una identificación más clara y sencilla de la protección, prestaciones y características que brinda el protector ocular y/o facial.
Conclusión
La protección ocular y facial constituye un pilar esencial dentro de la seguridad laboral. Los equipos de protección individual oculares y faciales constituyen una herramienta fundamental en la protección. Para poder utilizar equipos seguros y conformes con la legislación, existe una serie de normativa aplicable a cumplir. La veterana norma EN 166, que establecía requisitos generales para los protectores oculares y faciales pasará el testigo a la norma EN ISO 16321-1 el día 11 de noviembre de 2025.
La nueva norma EN ISO 16321-1 representa un paso decisivo hacia una protección más eficaz, moderna y centrada en el usuario, al incorporar requisitos más detallados, ensayos más específicos y un enfoque integral que abarca desde el diseño ergonómico hasta la información suministrada por el fabricante. Su implementación no solo mejora la calidad y fiabilidad de los equipos, sino que también refuerza la cultura preventiva en los entornos laborales.
Cumplir con la normativa y utilizar correctamente los protectores oculares no es una opción, sino una responsabilidad compartida que protege uno de los sentidos más valiosos: la vista.





